Miguel Efrén Quesada Ibarra

Miguel Efrén Quesada Ibarra                                                                          $ 200.00

MIGUEL EFRÉN QUESADA – Prólogo

En la historia de México, hay muchos períodos que no son difundidos con veracidad, como lo sucedido en relación a la persecución y asesinato de sacerdotes de en los años anteriores a la promulgación de la Constitución de 1917,  durante la persecución religiosa, y los años posteriores, cesando los asesinatos  hasta 1940.

El asedio a la religión católica, se convirtió en una realidad desde la época de la revolución de 1910, hasta la despiadada y cruenta persecución iniciada a la entrada en vigor de la  llamada «Ley Calles», el 1º de agosto de 1926; el gobierno federal  trató de ignorar la verdad histórica, por no convenirle a sus intereses, promoviendo su propia versión, intentando vilipendiar las acciones heroicas emprendidas por el pueblo mexicano en los años de 1926 a 1929.

Los católicos trataron de contrarrestar su aplicación, primero por medio pacífico con el boicot económico, encabezado por el paladín Anacleto González Flores; al no lograr su objetivo, cambiaron su estrategia, provocados por las agresiones de los diferentes niveles de gobierno; dando origen a la organización por medio de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa; decidiendo lanzarse a la lucha armada, aún sin tener la capacidad necesaria para combatir el poderío militar del gobierno mexicano; era una lucha como la de David contra Goliat.

José Humberto Chávez Aranda, apasionado escritor, historiador y conocedor a fondo del movimiento cristero, originario de “La Chona”, Encarnación de Díaz, Jalisco, cuna de innumerables y valientes personajes que no dudaron en lanzarse a defender la religión católica, apostólica y romana que les inculcaron sus padres, me invitó a recopilar datos sobre el ilustre chonense: Capitán Efrén Quesada Ibarra; no dudé en colaborar con él

El personaje de este libro: Miguel Efrén Quesada Ibarra, uno de los varios nativos de  Encarnación de Díaz, Jalisco, que participaron en LA CRISTIADA, emigró a Guadalajara a iniciar sus estudios de ingeniería, formando parte de un grupo de acejotemeros, en el que destacaban entre  otros los alteños Anacleto González Flores, «El Maestro» de Tepatitlán, y José Gregorio Gutiérrez Gutiérrez “El Médico”, de Jalostotitlán

El autor describe la primera acción relacionada con la lucha por la defensa de la religión, realizada por Efrén Quesada Ibarra, que fue  la arriesgada tarea de conseguir parque en los Estados Unidos, para hacerlo llegar a los Cristeros que  iniciaron la lucha armada en Jalisco; logrando el objetivo.

El deseo de trasladarse al campo de batalla,  fue manifestado por Efrén Quesada Ibarra después de cumplir su primera acción, tan arriesgada y que tuvo tantas dificultades, como él propio biografiado lo describió; se unió a las filas de los defensores de la religión católica, siendo aceptado de inmediato, en el Estado Mayor del General de División Jesús Degollado Guízar, donde ya se encontraban amigos y vecinos acejotaemeros del barrio del Santuario de Guadalajara; como el “Médico Gutiérrez”, Adalberto Guzmán, mi padre Bernardo López Capilla  conocido como “Córcholis”, y Andrés Bermejillo.

En el libro se describen las acciones que constan en documentos; así como las alegrías, penas y sufrimientos, mencionados  por los propios cristeros, las acciones descritas por el autor no son producto de la tradición oral, o como una estrategia de mercado, fueron reales y en ocasiones divulgadas por los propios cristeros; mi Padre Bernardo López Capilla que en paz descanse, fue testigo de las acciones.

Al paso de los años, los excombatientes cristeros o ex ligueros, (LNDLR) al no sentirse tan acosados o perseguidos por sus antiguos enemigos, y en en su nuevo ritmo de vida, decidieron a dar conocer sus vivencias en esa lucha a la que se lanzaron por tratar de defender sus ideales, de tratar de recuperar su libertad de culto, al grito de: Dios, Patria y Libertad.

Años después de terminada la lucha armada, se publicó David, boletín informativo y órgano oficial de los ex combatientes cristeros, logrando una circulación de 1952 a 1968, Efrén Quesada Ibarra, colaboró con algunos artículos, dejando un testimonio de sus vivencias, que fueron publicadas en varios números, con el título de “COMO SE PERTRECHABAN LOS CRISTEROS”

La participación de Efrén Quesada Ibarra, en la lucha armada por la libertad religiosa, está  documentada; existen relatos en que se menciona su participación en el intento de un secuestro, en la firma de autorización de préstamos forzosos, en la entrega de los salvoconductos después de los llamados acuerdos, o el encarcelamiento sufrido por el biografiado, así como el pago del rescate por los integrantes de la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa; librando a Efrén de una posible muerte, como a otros tantos defensores de su libertad de culto.

¿Hubiera sido Don Efrén, uno de tantos mártires?  Dios, no lo quiso así.

         Jorge López Reynaga
Investigador Cristero.

Introducción

Los hombres que intervinieron en acciones que marcaron los destinos de la patria, deben ser recordados por haberse distinguido de la masa indiferente y haber participado en movimientos que tuvieron como objetivo la solución de problemas sociales, políticos y religiosos.

Efrén Quesada Ibarra, por sus acciones merece ser reconocido como un Encarnacionense Ilustre, sus intervenciones impregnadas de astucia y valor constan en testimonios documentados, por sus compañeros de armas del ejército defensor de la fe, a los que el pueblo les denominó “Cristeros”

Estemos de acuerdo o no, con el levantamiento armado, por la lucha de la libertad religiosa, la realidad es que este singular hombre, con sus acciones dejó una prueba irrefutable, de que estaba convencido que la lucha armada, era el único camino para defender el legado de la libertad de culto heredado de nuestros ancestros.

Su intervención en el movimiento armado, no se limitó a organizar el abastecimiento de parque a los diferentes campamentos de la división del Sur de Jalisco, intervino en diversas batallas; entre otras las de Cocula, Tenamaxtlán, Manzanillo, San Clelmente, Autlán y Talpita.

Sufrió la detención en la ciudad de Guadalajara, por parte de las fuerzas armadas del gobierno, las que lo dejaron en libertad después de recibir un cuantioso rescate; reincorporándose a la lucha por la defensa de la fe al salir de la mazmorra de la policía.

En esta obra se incluyen íntegras las Memorias escritas por el ingeniero Efrén Quesada Ibarra, Capitán Secretario del Estado Mayor, y otros documentos de su autoría; se mencionan únicamente los hechos narrados por autores que fueron sus compañeros de armas; intencionalmente no se incluye la tradición oral, que en ocasiones no coincide con los relatos de los protagonistas.

Efrén, forma parte de ese reducido grupúsculo de hombres nacidos en Encarnación, de Díaz, Jalisco, que se distinguieron por las acciones realizadas en el paso por este mundo, que permanece en el olvido por parte de las autoridades civiles

Chávez Aranda

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